Día 5: Reno - Idaho Falls

Con el despertador a la hora habitual, arrancamos un nuevo día, en el que teníamos por delante muchos kilómetros. La noche fue bastante reparadora y tras el día tan agotador de ayer, nos levantamos bastante descansados.

Desayunamos en la habitación, y tras el check-out cargamos las maletas, esta vez nos llevó más tiempo del habitual, porque ayer lo dejamos hecho un desastre; pero aun así a las 7’50 poníamos rumbo a Idaho Falls, que era nuestra siguiente etapa.

La carretera fue bastante aburrida, pues había que cruzar todo el estado de Nevada que es muy desértico, alrededor de las 10’45 pasamos por Battle Mountain, donde ayer debíamos haber llegado a dormir.

Pasadas las 12 del mediodía a la altura de Wells, paramos a repostar (26 galones, ni más ni menos que 100 litros), y aprovechamos para comer unos sandwichs rápidos; y sobre la 1 continuamos carretera.




Todavía nos quedaban kilómetros, por las aburridas carreteras de Nevada.

Llegamos al estado de Idaho, donde teníamos que cambiar la hora y añadir 1. Sobre las 4 llegamos a TWIN FALLS, allí hicimos una paradita en SHOSHONE FALLS, una vista rápida para ver estas cascadas y que además nos sirvió para estirar piernas.




Dos horas y algo después, y algún que otro desvío, llegamos a nuestro destino IDAHO FALLS, al hotel My Place Hotel-Idaho Falls, descargamos, hicimos el check-in, y nos fuimos al Wallmart, a completar nuestras provisiones. Al ir a pagar fue muy gracioso, porque la chica no podía cobrar las cervezas porque no tenía 19 años, y tenía que llamar a su encargada.

Y ya nos fuimos a cenar, elegimos Applebee’s, una franquicia que conocíamos de otros viajes y que tiene una gran variedad de comida; había gente así que tuvimos que esperar un buen rato, y comenzamos a cenar pasadas las 9. Pedimos ensalada, costillas y salmón, el salmón me lo pedí yo y la verdad que fue el más flojo que me he comido en Estados Unidos, generalmente me gusta mucho como lo hacen, pero en este caso, bastante justito; la cena junto las cervezas y refrescos costó 135 $ con propina incluida (salimos a 25 € por persona).



Al final llegamos al hotel pasadas las 11, algo cansados pero bien, teniendo en cuenta que nos habíamos hecho la friolera de 1.000 km; ayer fue peor.

Kilómetros aproximados: 1.000.

 

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